Te despiertas empapada en sudor, con mucho dolor y opresión en el pecho, y tremendas ganas de llorar, te falta el aire, pero aunque intentes llorar con todas tus ganas, no sirve para nada. No te alivia. La realidad no es mucho mejor. Te vuelves a dormir, y vuelves a soñar cosas cada vez peores. Hoy ya no podía más, asi que despues deun mes, he madrugado.
En mis pesadillas sufro las peores dejaciones, cosas que no han ocurrido en la realidad, pero enlos sueños, las sufro, yson reales. Se de pesadillas,y el malestar te acompaña si no durante todo el día, si durante bastante rato.
Qué horror. Supongo que una vez que alguien traiciona tu confianza te esperas cualquier cosa, y tu subconsciente las saca a relucir en tus sueños.
Qué asco. Esto no puede seguir así. Ya no encuentro paz nisiquiera en mi propio colchón. Ya era bastante dormir sin tu abrazo, sabiendo que ya no estas; ahora me despiertas cada dos horas, con una nueva crueldad.
Este martirio tiene que acabar. Necesito que salgas de mi de una vez. Cómo podría huir de mi misma. Me estoy destrozando por dentro.
Me recuerdo a mi misma, que esto no es grave, que pasa todos los días, y a todo el mundo le pasa alguna vez, antes de encontrar la verdadera senda de su felicidad; me digo que todo pasará, que con el tiempo, pasará. E intento no pensarlo, pero no lo puedo evitar. No se si el truco es intentarlo con más fuerza o simplemente dejar de intentarlo y esperar que así, haciendo como si no existiera, desaparezca.
¡Madre mia!, cuánto camino me queda por andar!!
Hoy el día amaneció primaveral, cantaban los pájaros, brilla el sol, y el perfumede las flores de mi almendro envolvía el ambiente.
Un año más, me ha recordado los ciclos de la vida, lo que tiene que morir para dejar paso a lo nuevo. Que para que haya primavera hay que pasar por el invierno, y así sucesivamente.
Por el lado bueno tal vez así recupere mis horarios.
Quizá cuando florezca el cerezo...mi alma descanse tranquila.
Ella adoraba ese almendro. Cuando todo ésto no era más que campo, los domingos saliamos en familia a dar un paseo entre matojos olivos y almendros, y nos escapábamos un rato solo para que ella se sentara en la rama gruesa. Era y sigue uno de los más grandes que hay por aquí. Y así cuando por fin se hizo urbanizable, compró el terreno, y sobre el construyó una hermosa casa donde el almendro quedaba en el centro del patio.Y sentada debajo, dejaba sus sueños volar.Siempre echaréde menos aquellos desayunos en el velador, donde me guiaba y me enseñaba de la vida y del amor.